¿A qué gobierno se le puede escapar el capo más buscado no una sino dos veces, de otras tantas prisiones vigiladísimas, la segunda de ellas teóricamente la más segura del país, y con el mismo procedimiento, es decir, un túnel del que nadie en la prisión vigiladísima se enteró o quiso enterarse?
Respuesta: a un gobierno mexicano. Más bien, a dos, el de Fox y el de Peña Nieto, que sí, vieron cómo se daba a la fuga hasta un par de veces El Chapo Guzmán, jefe máximo en el Cártel de Sinaloa y figura más llamativa del llamativo universo del crimen organizado mexicano.
De esas dos fugas, y de la captura del capo, en 2016, habla “Operación Cisne Negro”, la breve y sustanciosa miniserie documental que estrenó ViX hace unos días. Hecha de dos capítulos de una hora, minutos más, minutos menos, la serie se detiene, fundamentalmente, en tres momentos.
El primero es la operación para sacar a Guzmán del Penal de Puente Grande, en Jalisco, en 2001.
El segundo, su evasión, más inverosímil todavía, de la cárcel de máxima seguridad que todos llamamos “Almoloya”, y que oficialmente es el Cefereso Número 1 “El Altiplano”.
El tercero es el que también cuenta, en clave de ficción, la exitosa “La captura”, de Netflix, sobre el operativo fallido de la Marina que concluyó con su detención, suponemos que definitiva –no es probable que salga del encierro en Estados Unidos–, a manos de la Policía Federal, por una combinación de buena suerte, valentía y decencia de un puñado de agentes.
¿Cómo nos cuenta “Operación Cisne Negro” esos momentos?
Primero, con una gran eficacia narrativa. Héctor Laso sostiene el pulso de los dos capítulos con buena mano de director de thrillers, a ritmo sostenido, con un algo de suspenso muy agradecible. Los dos capítulos se van volando.
Luego, lo cuenta con una materia prima de veras notable. Tan buena como la dirección es la edición de, para empezar, un material de archivo muy bueno y sobre todo muy bien escogido. Enseguida, la serie incluye entrevistas recientes a los protagonistas de aquella larga historia, tan desgastante para el país y su imagen en el mundo.
Protagonistas entre los que se cuentan Peña Nieto, en extenso, pero también Miguel Ángel Osorio Chong, entonces secretario de Gobernación; Renato Sales, comisionado nacional de Seguridad; Arely Gómez, procuradora, y varios militares y antiguos federales de diversos niveles, incluidos los más altos, así como los responsables de las prisiones.
Sobre todo, la serie tiene abundante material inédito, de enorme valor documental y, a ratos, de veras inquietante, entre los que destaca el testimonio de uno de los federales que hicieron la captura.
El resultado es una reconstrucción minuciosa, sólida, reveladora desde muchos puntos de vista, de un momento crucial de la historia de este país.
Muy recomendable.
POR JULIO PATÁN
COLABORADOR
@JULIOPATAN09
MAAZ




